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domingo, 25 de diciembre de 2011

Un hombre, apenas ha salido de su casa, se siente que se ahoga y su rostro se cubre de manchas rojas. Consulta con un médico, quien diagnostica una úlcera y le corta un trozo de estómago. Pero es no hace que mejore: continúa sintiendo molestias. Un especialista, afirmando que se trata de un problema respiratorio, le extrae el pulmón derecho. Un segundo especialista, creyendo que es cáncer de hígado, se lo cambia por otro. Por desgracia su enfermedad continúa: en cuanto sale de su hogar por la mañana, enrojece y se sofoca.
Por último, un eminente profesor le dice:
- Señor, no le ocultaré la verdad: es muy grave. Le quedan sólo tres meses de vida...
El pobre hombre quiere aprovechar el tiempo que le resta. Vende todo lo que tiene, se compra un coche deportivo y decide vestirse a la moda.
Después de adquirir una docena de trajes, entra en una camisería y pide al vendedor camisas de seda de todos los colores del número 40 del cuello.


-Pienso que su talla es la 42 -dice el vendedor
-Mire, yo conosco mi cuerpo. La medida de mi cuello es 40.
-¿Me permite que verifique?
¡Es inútil! Siempre he usado camisas con el cuello 40. Insisto: deme una docena.
-De acuerdo, con mucho gusto, señor. Pero le advierto: cinco minutos despues de haberse abrochado el cuello de la camisa, la cara se le llenará de manchas rojas y sentirá que se ahoga.

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